El vestido negro que la princesa Diana lució en una de sus apariciones públicas más recordadas volvió a ser exhibido este viernes en Londres, casi tres décadas después de convertirse en uno de los símbolos más reconocidos de su complicada relación con el entonces príncipe Carlos.
La pieza, confeccionada en seda negra y caracterizada por sus hombros descubiertos, fue presentada en Sotheby’s como parte de una exposición itinerante que posteriormente llegará a Hong Kong, Ginebra y Nueva York. En esta última ciudad será subastada en diciembre, con una estimación de entre 150,000 y 300,000 dólares.
Diana utilizó el vestido en 1994, durante una noche que marcó un momento particularmente significativo de su vida pública. Su aparición ocurrió poco después de que Carlos reconociera públicamente haberle sido infiel, en medio de la crisis que atravesaba el matrimonio.
Para Morgane Halimi, directora global de bolsos y moda de Sotheby’s, la elección de Diana reflejó una decisión consciente de proyectar seguridad y fortaleza en un momento de gran exposición mediática.
La exhibición coincide con el renovado interés en la relación entre Diana y Carlos tras la publicación de fragmentos de un próximo libro escrito por Charles Spencer, hermano de la princesa. En ellos, Spencer sostiene que el actual rey reaccionó con euforia tras conocer la muerte de Diana, una afirmación que ha sido rechazada por el Palacio de Buckingham.
La institución real respondió cuestionando los recuerdos de Spencer y atribuyendo sus declaraciones al impacto que tuvo en él la pérdida de su hermana.
Un símbolo que permanece
La presencia del vestido en Londres ha vuelto a despertar la fascinación que durante años ha rodeado a Diana, cuya imagen continúa siendo recordada por millones de personas en todo el mundo. Vestidos
La princesa murió a los 36 años, en agosto de 1997, tras un accidente automovilístico en París. Para entonces, su divorcio de Carlos ya se había concretado y sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, tenían 15 y 12 años, respectivamente.
Su fallecimiento provocó una enorme conmoción en Reino Unido y generó una crisis para la monarquía debido a la diferencia entre la reacción inicial de la familia real y la profunda manifestación de duelo de la población.
Más allá de su estilo, Diana alcanzó una enorme popularidad por su cercanía con personas vulnerables y por sus visitas a hospitales, organizaciones sociales y pacientes con sida, una faceta que contribuyó a consolidar su imagen como una figura cercana al público.
A casi 30 años de su muerte, la exhibición del vestido demuestra que algunos de los objetos asociados a la llamada “princesa del pueblo” todavía conservan un fuerte poder simbólico y mantienen vivo el interés internacional por su historia.

