Especialista advierte seguros privados cubren atención integral, mientras casi siete millones de afiliados a Senasa siguen sin acceso garantizado
Santo Domingo. – Mientras los seguros médicos privados en República Dominicana ya cubren integralmente los cuidados paliativos, millones de afiliados al Seguro Nacional de Salud (Senasa) continúan sin acceso garantizado a este tipo de atención, una situación que especialistas consideran una deuda pendiente tanto del sistema de salud como del Congreso Nacional.
Así lo advirtió el médico especialista en cuidados paliativos y medicina del dolor, Dr. Julián Rodríguez, quien durante una entrevista en el programa RD al Descubierto llamó a acelerar las reformas necesarias para garantizar el acceso universal a estos servicios, especialmente para pacientes con enfermedades graves o amenazantes para la vida.
Rodríguez explicó que los cuidados paliativos son frecuentemente malinterpretados como una atención exclusiva para personas en fase terminal, cuando en realidad deben comenzar desde el momento en que se diagnostica una enfermedad compleja.
“El cuidado paliativo no significa que ya no haya nada más que hacer. Es precisamente lo contrario: acompañar al paciente desde el inicio para aliviar el sufrimiento físico, emocional, social y espiritual, mientras continúa recibiendo otros tratamientos”, expresó.
El especialista recordó que este tipo de atención no se limita únicamente a pacientes con cáncer, sino también a personas diagnosticadas con Alzheimer, Parkinson, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, VIH/SIDA, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otras enfermedades degenerativas o crónicas.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos sigue siendo el acceso económico. Rodríguez señaló que, aunque varias aseguradoras privadas ya contemplan cobertura total de cuidados paliativos, esta realidad no alcanza a Senasa, la ARS más grande del país, con cerca de siete millones de afiliados.
La situación genera una marcada desigualdad en el acceso a una atención que busca aliviar el sufrimiento y preservar la dignidad humana en momentos especialmente vulnerables.
“Nadie debería aprender a vivir con dolor. Hoy existen tratamientos, medicamentos y procedimientos para aliviar gran parte del sufrimiento físico cuando el dolor es correctamente diagnosticado y tratado”, afirmó.
El médico lamentó que República Dominicana continúe rezagada en materia de cuidados paliativos, no solo por la falta de conocimiento sobre la especialidad, sino también por la ausencia de cambios legislativos que permitan ampliar su cobertura dentro del sistema de salud pública.
Según explicó, distintos proyectos y propuestas han sido sometidos ante el Congreso Nacional para actualizar el marco legal y hacer las adendas correspondientes que permitan integrar plenamente estos servicios dentro de las coberturas obligatorias, pero hasta el momento no han avanzado.
“Estamos atrasados como país. Es una deuda pendiente. No puede depender del tipo de seguro que usted tenga el poder vivir esta etapa con menos dolor y con dignidad”, sostuvo.
Rodríguez también alertó sobre el impacto emocional y físico que enfrentan las familias y cuidadores, quienes muchas veces atraviesan el proceso sin orientación profesional adecuada. En ese sentido, criticó el llamado “encarnizamiento terapéutico”, cuando se prolongan procedimientos invasivos aun sin posibilidad real de recuperación, muchas veces por miedo o desconocimiento.
“El paciente tiene derecho a decidir cómo quiere vivir esta etapa. A veces el amor se confunde con no saber dejar ir, y eso también genera sufrimiento”, indicó.
El especialista es fundador de la Clínica Serenia y del primer hospice del país, desde donde ofrece atención integral a pacientes tanto en centros especializados como mediante servicios domiciliarios.
Finalmente, envió un llamado a las autoridades sanitarias y legislativas para priorizar un tema que impacta silenciosamente a miles de familias dominicanas.
“Todos vamos a enfrentar la enfermedad o el final de la vida, ya sea personalmente o con alguien que amamos. La pregunta es si queremos hacerlo con dolor y soledad, o con dignidad y acompañamiento”, concluyó.

