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jueves, julio 9, 2026

El analista político advierte que la priorización de la «farándula» sobre el fondo institucional y el aislamiento de los nuevos medios digitales están frenando el crecimiento de la alcaldesa en las encuestas presidenciales.

La figura de Carolina Mejía Gómez, actual alcaldesa de la capital, se perfila como una de las oportunidades históricas más sólidas en la política dominicana actual. Con una gestión municipal enfocada en la transformación de espacios familiares, sumada a un carisma orgánico, preparación y visión de nación, Mejía posee los activos necesarios para aspirar firmemente al podio presidencial. Sin embargo, en el complejo ajedrez político, contar con las mejores piezas no asegura el triunfo si el equipo estratégico no sabe mover el tablero.

Así lo ha planteado Máximo Miñoso quién es director del Medio La República mediante un editorial, dónde advierte que, a pesar de tener una gran campaña basada en la cercanía y el corazón, el proyecto presidencial de la funcionaria enfrenta un grave obstáculo desde adentro: un mal manejo comunicacional o la ausencia total de una estrategia clara en su gestión institucional.

De acuerdo con Miñoso, el área de comunicación de la alcaldesa que le acompaña en la Alcaldía, no ha valorado aquellos que han destacado la gestión y parece estar confundiendo la alta política con el entretenimiento. Aunque el despliegue de influencers, comediantes y artistas inyecta frescura en las plataformas digitales, el equipo estratega ha olvidado una regla fundamental de la era moderna y es que los likes no se traducen automáticamente en votos, así lo expone en el artículo.

Este enfoque superficial ha provocado que la gestión de prensa, lejos de ser un puente de proyección, actúe como una barrera de contención. En los círculos de opinión pública y entre los que han dado seguimiento a su gestión, ya abundan los murmullos sobre un manejo caracterizado por «el mareo» y la falta de respuestas oportunas de quien le conduce dicha área.

Los errores en la dirección de comunicación ya están pasando una alta factura matemática y política al proyecto de Mejía. Miñoso destaca que, en un ecosistema donde coexisten cientos de medios digitales dinámicos que definen el periodismo social de hoy, la asistencia a las actividades de la alcaldesa es alarmantemente baja debido al trato de quién le maneja su equipo de prensa, sino es por dos o tres portales digitales que invitan hacer videos, de los cuáles tienen mucho alcance.

Se evidencia un estancamiento en el aumento porcentual de las encuestas y que Figuras políticas y aliados clave que antes caminaban de cerca junto a ella han comenzado a alejarse.

Para el analista, Carolina Mejía reúne cualidades de grandes lideresas de la región, combinando la calidez de Laura Fernández, el arraigo simbólico de Keiko Fujimori y el potencial digital contemporáneo. Por ello, califica como una «tragedia política» que una campaña con tanto potencial social pueda desmoronarse debido a una mala ejecución comunicacional.

Haciendo alusión al refrán que advierte no cambiar de caballo en medio del río, Miñoso concluye con una fuerte advertencia: «Si el caballo no es un buen guía, se distraerá del camino, pisará en falso y arrastrará al jinete a aguas profundas hasta ahogarlo».

La recomendación final para la líder capitalina es clara: es hora de revisar el entorno, sustituir la arrogancia del silencio por una sintonía real con la prensa y entender que el camino al Palacio Nacional se construye con apoyo y con una estrategia de Estado, y no con evasivas faranduleras. Queda por ver si Mejía asumirá la supervisión directa de su equipo para identificar quién realmente le suma y quién la está alejando del objetivo.

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