La ejecutiva planteó el crecimiento de República Dominicana, aunque exitoso, ha estado marcado en gran medida por circunstancias favorables y decisiones estratégicas puntuales del pasado. Hoy, ese modelo enfrenta su mayor prueba.
Santo Domingo, República Dominicana. — La empresaria Ligia Bonetti expuso que el país se encuentra ante una oportunidad histórica para consolidarse como destino estratégico de nearshoring, pero advirtió que el resultado dependerá de decisiones estructurales que deben tomarse en el corto plazo.
La presidenta ejecutiva de Grupo SID expresó su punto de vista durante su participación en el almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).
La empresaria señaló que el contexto internacional ha cambiado de forma acelerada, impulsado por tensiones geopolíticas, nuevas políticas comerciales y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro. Este escenario ha abierto una ventana concreta para la relocalización de operaciones manufactureras hacia mercados cercanos a Estados Unidos, en la que el país figura como un candidato relevante.
“La pregunta ya no es si existe la oportunidad, sino si estamos preparados para responder”, planteó Bonetti, al subrayar que el posicionamiento del país no será automático ni garantizado.
En su intervención, destacó que el crecimiento económico sostenido de la República Dominicana en las últimas décadas ha estado vinculado a decisiones estratégicas que dieron origen a sectores clave como el turismo y las zonas francas. Estos pilares, explicó, no surgieron de manera espontánea, sino como resultado de políticas públicas deliberadas que facilitaron la inversión, promovieron la competitividad y generaron empleo.
A partir de esa experiencia, Bonetti planteó que el desafío actual es replicar ese modelo hacia el desarrollo industrial y la captación del nearshoring, lo que implica retomar la discusión sobre las condiciones habilitantes para nuevos sectores productivos.
“Debemos preguntarnos por qué resulta tan difícil abrir esa misma discusión para el desarrollo industrial en este momento”, afirmó.
A pesar de ese contexto, resaltó que la manufactura dominicana ha mostrado un desempeño positivo, con crecimiento sostenido y capacidad exportadora, lo que evidencia la existencia de un ecosistema productivo con potencial de expansión. “Las zonas francas son la puerta. El ecosistema local es la casa. Y esa casa aún no está completamente construida”, expresó.
Como parte de su diagnóstico, Bonetti identificó tres brechas estructurales que, a su juicio, definirán la capacidad del país para competir en esta nueva etapa.
La primera es la credibilidad tecnológica. Advirtió que la competitividad ya no depende únicamente de esfuerzos individuales, sino de la capacidad de construir ecosistemas de innovación funcionales, articulados entre sector público, privado y academia.
La segunda brecha corresponde a la competitividad energética. Se requiere una visión estratégica que incentive la toma de decisiones. El país ya cuenta con un marco normativo; ahora es necesario activar, mediante un esfuerzo público-privado, una agenda energética articulada y avanzar en el desarrollo de una hoja de ruta sostenible y a la par con lo que el país necesita.
La tercera es la velocidad del talento. Más allá del acceso a educación, Bonetti enfatizó la necesidad de acelerar la formación de capital humano técnico, bilingüe y certificado, capaz de responder a los estándares de la manufactura internacional en el corto plazo.
Además de estos factores, la empresaria subrayó que el principal reto es de ejecución. Recordó que el reciente proceso de discusión de la reforma fiscal evidenció la capacidad del sector privado para incidir en la agenda pública. Sin embargo, sostuvo que el desafío actual es distinto.
En ese contexto, llamó a aprovechar esta ventana y armar una agenda en los próximos 24 meses, orientada a articular una estrategia país de nearshoring. Agregó que la oportunidad es finita y está ocurriendo en tiempo real, por lo que la inacción podría traducirse en la pérdida de posicionamiento frente a otros mercados competidores en la región.
No obstante, concluyó que ese resultado no dependerá del contexto externo, sino de la capacidad interna de tomar decisiones estratégicas con sentido de urgencia.
“La oportunidad está ocurriendo ahora. Si no respondemos, no será por falta de oportunidad, sino por falta de preparación”, puntualizó.
En ese contexto, Francesca Rainieri, presidenta de AMCHAMDR señaló que la República Dominicana ha construido, de la mano del sector público y privado, una agenda orientada a fortalecer su posicionamiento en el nearshoring y a consolidarse como un hub logístico regional, pero que “aún persisten retos, barreras que tenemos que superar y oportunidades por capitalizar para atraer más inversión y aprovechar el potencial competitivo de nuestro país”.
De su lado, el vicepresidente ejecutivo de la Cámara, William Malamud aseguró que el país está en una buena posición para sacarle provecho a la reestructuración global de cadenas de suministro, respaldada por su gran relación con los EE.UU. y con toda la región, destacando a la República Dominicana como un socio regional seguro y confiable.
El evento reunió a líderes empresariales y representantes de distintos sectores productivos, en una conversación centrada en cómo transformar la actual coyuntura internacional en una estrategia de desarrollo sostenible para el país.

