El Partido de la Liberación Dominicanacomparece hoy ante el pueblo dominicano para expresar su solidaridad con los trabajadores y trabajadoras del país, quienes viven en incertidumbre frente a las iniciativas de reforma de la seguridad social.
La reciente conmemoración del Día Internacional del Trabajo encuentra al país en un contexto de preocupación real: falta de políticas claras sobre los ingresos laborales, dificultad para acceder a pensiones dignas y ausencia de un Código de Trabajo actualizado a los cambios de los últimos 30 años. Esta realidad revela un hecho incuestionable: el crecimiento económico no se está traduciendo en bienestar suficiente para la mayoría de los trabajadores.
Hoy, la canasta familiar supera los RD$48,000 mensuales. El salario mínimo más bajo ronda los RD$29,988 y el ingreso promedio nacional, considerando formales e informales, se sitúa cerca de RD$28,000. En el sector formal, el ingreso promedio ronda los RD$35,831, igualmente insuficiente para cubrir la canasta básica.
Más del 54 % de los ocupados permanece en la informalidad, lo que reduce el ingreso promedio y agrava la vulnerabilidad. Sectores como comercio minorista, motoconcho, agricultura, trabajo doméstico y microempresas concentran gran parte de estos trabajadores.
La alta desigualdad salarial distorsiona el promedio: pocos ingresos altos elevan la media, mientras la mayoría se ubica por debajo. En la práctica, el ingreso promedio cubre apenas alrededor del 58 % de la canasta familiar. Esto obliga a que al menos dos personas por hogar trabajen para cubrir lo básico.
El resultado es claro: el trabajo individual ya no garantiza la subsistencia. Se impone el pluriempleo, la informalidad adicional, las remesas y el endeudamiento como estrategias de supervivencia. Además, hoy se compra menos que hace cinco años, lo que confirma una reducción del salario real y un deterioro del nivel de vida.
En este contexto, resulta inaceptable que el gobierno se niegue a aplicar la indexación salarial, como manda la ley. La última indexación se realizó en 2017. Tras la pandemia, la inflación ha aumentado significativamente.
Sin indexación, los aumentos salariales pierden efectividad: la inflación y los impuestos absorben cualquier mejora. De aplicarse, muchos salarios bajos quedarían exentos del Impuesto sobre la Renta, aliviando la carga sobre los trabajadores.
Lo decimos con claridad: oponerse a la indexación es favorecer el abuso y la desigualdad.
Han pasado más de 30 años desde la aprobación del Código Laboral vigente. En seis años de gobierno y con mayoría absoluta en el Congreso, el partido oficial no ha aprobado una reforma que garantice derechos actualizados.
Mientras el Código Laboral duerme en los escritorios, los trabajadores siguen sin protección, sin estabilidad y sin futuro. Esto no es incapacidad: es falta de voluntad política y de sensibilidad social.
Millones de dominicanos viven en la informalidad, sin acceso pleno a seguridad social, sin pensiones y sin garantías. Esta situación es el resultado de un modelo que excluye y precariza, y que ha ido erosionando avances logrados anteriormente.
La fragilidad del sistema de protección social es evidente: cobertura incompleta, pensiones futuras insuficientes, alta dependencia del régimen contributivo y presión creciente sobre subsidios públicos. Las propuestas de reforma generan inquietud por posibles aumentos de costos, reducción de beneficios y falta de consenso.
La situación de las pensiones es alarmante. Más de un millón de trabajadores no logrará pensionarse adecuadamente. En los próximos ocho años, cerca de 1.3 millones de personas se jubilarán con ingresos insuficientes.
Las causas son conocidas: bajos salarios, alta informalidad, fallas del sistema de AFP y bajas densidades de cotización. Mientras tanto, se otorgan pensiones privilegiadas de manera discrecional. Esto es inaceptable.
El país enfrenta riesgos si no se actúa con responsabilidad: mayor pérdida de poder adquisitivo, aumento de la informalidad, presión social, conflictividad y desconfianza en las reglas económicas. Cualquier reforma que reduzca derechos sin fortalecer la protección social agravará la vulnerabilidad de millones.
Ante la realidad antes descrita, el PLD reafirma los siguientes principios:
1. El trabajo digno debe garantizar condiciones de vida adecuadas.
2. Los derechos laborales no pueden debilitarse sin compensaciones efectivas.
3. La seguridad social debe ampliarse, no reducirse.
4. El crecimiento debe traducirse en bienestar compartido.
Por lo que proponemos:
1. Una Reforma laboral equilibrada que incluya
2. Preservar la cesantía
3. Evaluar un seguro de desempleo complementario
4. Incentivar la formalización sin precarizar el empleo
5. Ampliar cobertura a informales
6. Fortalecer el régimen subsidiado
7. Garantizar pensiones dignas y sostenibles
8. Impulsar sectores de mayor valor agregado
9. Promover capacitación técnica
10. Vincular salarios a productividad
11. Simplificar el régimen tributario
12. Reducir costos de formalización
13. Crear incentivos para la transición a la formalidad
14. Reducir subsidios ineficientes
15. Aumentar inversión productiva
16. Priorizar empleos de calidad
La República Dominicana está en una encrucijada. El modelo ha generado crecimiento, pero no ha garantizado bienestar para la mayoría.
No basta con crecer. Es imprescindible que ese crecimiento se traduzca en ingresos dignos, empleo de calidad y seguridad económica para las familias.
El Partido de la Liberación Dominicana reitera su compromiso con una agenda que coloque al trabajador en el centro de la política económica y social.
Porque en la República Dominicana, trabajar debe ser impulso y razón para superar la pobreza, no para estancarse en ella.
Muchas gracias.

