Aunque el cáncer cervicouterino es una de las enfermedades más prevenibles, continúa siendo la segunda causa más común de cáncer y la segunda causa de muerte oncológica entre las mujeres dominicanas, provocando unas 622 muertes cada año. A pesar de los avances en vacunación y detección, el 59 % de los casos todavía se diagnostica en etapas avanzadas.
Especialistas alertan que el diagnóstico tardío no solo disminuye las posibilidades de supervivencia, sino que también incrementa considerablemente el costo de atención para el sistema de salud. Cerca del 45 % de los casos se detecta en mujeres menores de 50 años, muchas de ellas en plena edad productiva.
“Los costos de tratamiento en estadio 4 son nueve veces mayores que los costos en estadio 1. Los costos de tratamiento en estadio 3 son seis veces mayores y los costos en estadio 2 son tres veces mayores que en estadio 1.
Entonces, también desde el punto de vista económico y de asignación de recursos del Estado es muy importante detectar los casos en estadios tempranos”, expresó Andrea Manzano, investigadora del Instituto Sueco de Economía de la Salud (iHe) y autora del estudio.
La especialista explicó que una gran parte de los diagnósticos en República Dominicana continúa realizándose en fases avanzadas, lo que impacta tanto la supervivencia de las pacientes como el gasto sanitario nacional.
“Si bien es muy importante detectar el cáncer cuando está en estadios tempranos, la prevención sigue siendo hoy en día la estrategia más costo efectiva”, afirmó Manzano.
La tasa de incidencia del cáncer cervicouterino en el país pasó de 30.8 casos por cada 100 mil mujeres en 2002 a 15.6 en 2022, reflejando avances en prevención y detección. Sin embargo, la cifra sigue muy por encima de la meta de eliminación de la Organización Mundial de la Salud, establecida en cuatro casos por cada 100 mil mujeres.
Como parte de los esfuerzos para reducir la enfermedad, República Dominicana implementó el Plan Nacional para la Eliminación del Cáncer Cervicouterino 2020-2030 y amplió en 2025 la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) para incluir tanto a niñas como a niños entre 9 y 14 años.
No obstante, persisten desafíos importantes, entre ellos el acceso limitado a pruebas de VPH, el seguimiento insuficiente de pacientes, la falta de actualización de las guías clínicas y la escasez de equipos de radioterapia y especialistas en el sistema público. Expertos consideran que fortalecer la prevención, ampliar el tamizaje y modernizar la atención oncológica serán claves para reducir la mortalidad y avanzar hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública.

