Filipinas vive momentos de profunda consternación tras el devastador terremoto de magnitud 7.8 que sacudió la isla de Mindanao, dejando un saldo preliminar de 19 personas fallecidas, siete desaparecidas y más de 130 heridos. El fuerte movimiento telúrico provocó escenas de pánico, donde viviendas, comercios y centros educativos sufrieron severos daños estructurales.
Imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran la intensidad del sismo, con edificios sacudiéndose violentamente y ciudadanos intentando ponerse a salvo en medio del caos. Entre los episodios más impactantes se encuentra la evacuación de estudiantes y docentes en una escuela de Davao Occidental, quienes fueron sorprendidos por el terremoto durante una ceremonia escolar.
Las autoridades mantienen activas las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas, mientras miles de familias enfrentan las consecuencias de uno de los terremotos más destructivos registrados recientemente en el país.

