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jueves, octubre 15, 2026

UNICEF alerta sobre el alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos no saludables en la primera infancia en República Dominicana

ENHOGAR-MICS 2025 revela que el 70.4 % de los niños y niñas de 6 a 23 meses consumió bebidas azucaradas. UNICEF advierte que proteger la nutrición durante esta etapa es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la prevención de la malnutrición.

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA, JUEVES 15 DE OCTUBRE DE 2026 – En vísperas del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora el 16 de octubre, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hace un llamado a fortalecer las políticas y acciones que garanticen a cada niña y niño, especialmente durante los primeros años de vida, el acceso a una alimentación variada, nutritiva, segura y adecuada para su desarrollo.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples, realizada con la metodología de Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados (ENHOGAR-MICS) 2025, evidencian importantes desafíos en la calidad de la alimentación de la primera infancia en República Dominicana. Con una muestra efectiva de 29,676 hogares, esta encuesta constituye una fuente nacional de información para orientar las políticas públicas y fortalecer las intervenciones dirigidas al bienestar infantil.

Según los hallazgos, el 70.4 % de los niños y niñas de 6 a 23 meses consumió al menos una bebida azucarada durante el día anterior a la entrevista. La categoría incluye bebidas comerciales, como jugos 100 % de fruta y bebidas a base de jugo, así como preparaciones caseras a las que se añadió algún tipo de endulzante.

“Garantizar una buena nutrición en la primera infancia implica mucho más que asegurar la disponibilidad de alimentos. Requiere mejorar la calidad de la alimentación complementaria, fortalecer la educación nutricional y asegurar que las familias puedan acceder a dietas saludables, variadas y asequibles”, afirmó Carlos Carrera, representante de UNICEF en República Dominicana.

Asimismo, el 38.5 % consumió alimentos clasificados como no saludables durante el día anterior. Este indicador comprende categorías de alimentos con altos niveles de azúcar, sal o grasas no saludables.

La situación se acentúa a medida que aumenta la edad. Entre los niños y niñas de 18 a 23 meses, el 53.8 % consumió alimentos no saludables, frente al 20.7 % de aquellos de entre 6 y 8 meses, lo que subraya la importancia de acompañar a las familias durante la introducción y consolidación de los hábitos alimentarios.

Estos datos adquieren especial relevancia porque la primera infancia es una etapa decisiva para el crecimiento y el desarrollo. Durante los primeros dos años de vida, una nutrición adecuada favorece el desarrollo cognitivo, contribuye a establecer hábitos alimentarios saludables y puede reducir el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles en etapas posteriores. Por el contrario, el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos con exceso de azúcares, sodio y grasas trans puede desplazar alimentos más nutritivos y aumentar los riesgos para la salud, incluida la caries dental y el desarrollo de enfermedades relacionadas con la alimentación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, a partir de los seis meses, la leche materna se complemente con alimentos variados, seguros y ricos en nutrientes, y desaconseja ofrecer a los niños y niñas de 6 a 23 meses bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido de azúcar, sal y grasas trans. Estas recomendaciones buscan asegurar que cada comida contribuya a satisfacer las necesidades nutricionales propias de una etapa de rápido crecimiento y desarrollo.

Al mismo tiempo, los resultados de ENHOGAR-MICS 2025 identifican una oportunidad para seguir avanzando: el 60.6 % de los niños y niñas de 6 a 23 meses alcanzó el umbral mínimo de diversidad alimentaria, definido como el consumo de alimentos pertenecientes a, al menos, cinco de ocho grupos alimentarios.

Información clara para decisiones más saludables

Los hallazgos también ponen de relieve la necesidad de fortalecer los entornos en los que las familias toman decisiones sobre la alimentación. La información nutricional clara, visible y fácil de comprender puede ayudar a identificar los componentes de los alimentos preenvasados y facilitar decisiones de compra más informadas.

En este contexto, el Ministerio de Salud Pública ha avanzado en la discusión de una propuesta de Etiquetado Frontal de Advertencia Nutricional (EFAN) para alimentos preenvasados. La propuesta sometida a consulta pública contempla advertencias frontales relacionadas con nutrientes y componentes como azúcares, sodio, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y edulcorantes.

Para UNICEF, el etiquetado nutricional constituye una herramienta complementaria dentro de una estrategia integral de salud pública. Su potencial es mayor cuando se articula con la educación alimentaria, la protección de la niñez frente a la promoción de productos no saludables y las medidas que favorecen la disponibilidad y asequibilidad de alimentos nutritivos.

“Los datos nos invitan a mirar la nutrición infantil de manera integral. Las familias necesitan conocimientos, pero también entornos que hagan más fácil identificar y elegir opciones adecuadas para sus hijos e hijas. La información clara en los alimentos, junto con la educación nutricional y el acceso a alimentos saludables, puede contribuir a ese objetivo”, agregó Carrera.

Del combate al hambre a garantizar una nutrición adecuada

Los resultados de la encuesta reflejan un desafío que trasciende la disponibilidad de alimentos: garantizar que cada niña y niño tenga acceso a una dieta que aporte los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse plenamente.

Combatir el hambre es indispensable, pero no suficiente. La prevención de todas las formas de malnutrición exige prestar atención a la calidad, diversidad, inocuidad y composición nutricional de los alimentos, así como a las condiciones económicas y sociales que determinan su acceso.

La alimentación complementaria, que comienza alrededor de los seis meses de edad, representa una oportunidad fundamental para introducir alimentos nutritivos y desarrollar preferencias saludables. La OMS recomienda evitar la adición de azúcares y sal a los alimentos complementarios, ofrecer una variedad de alimentos ricos en nutrientes y continuar la lactancia materna hasta los dos años o más.

En consecuencia, promover una alimentación saludable durante los primeros años de vida no debe recaer exclusivamente en las familias. También requiere políticas públicas, servicios de salud fortalecidos, información accesible y entornos alimentarios que faciliten decisiones favorables al desarrollo infantil.

Una responsabilidad compartida

UNICEF en República Dominicana trabaja junto al Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud y el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia para prevenir y tratar la desnutrición infantil y la malnutrición en todas sus formas. Esta labor incluye el fortalecimiento de las capacidades del sistema de salud, la mejora de los procesos de generación de información, el suministro de alimentos terapéuticos, la promoción de prácticas adecuadas de alimentación y el desarrollo de estrategias de educación nutricional dirigidas a las familias.

“Los primeros 1,000 días de vida representan una ventana fundamental para el desarrollo. Invertir en nutrición durante este período contribuye a mejorar la salud y el aprendizaje, favorece el desarrollo del potencial de cada niño y niña y puede ayudar a romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la malnutrición”, señaló Carrera.

Las estadísticas de ENHOGAR-MICS 2025 constituyen un insumo esencial para continuar fortaleciendo la respuesta nacional, identificar brechas y orientar las políticas públicas hacia la prevención de todas las formas de malnutrición.

UNICEF exhorta a las instituciones públicas, los prestadores de servicios de salud, las comunidades, el sector privado y las familias a reforzar sus esfuerzos para que los alimentos saludables sean accesibles, asequibles y atractivos, y para que las personas cuidadoras cuenten con información clara y apoyo oportuno en cada etapa del desarrollo infantil.

En el Día Mundial de la Alimentación, la agencia internacional recuerda que combatir el hambre es solo una parte del desafío. El compromiso debe ser garantizar que cada niña y cada niño no solo tenga suficiente para comer, sino que reciba una alimentación nutritiva, variada, segura y adecuada para crecer, aprender y alcanzar su máximo potencial.

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