Un encuentro de dos días examinó cómo las creencias, los mensajes y las expectativas sociales influyen en las prácticas de crianza y cómo los medios y otras plataformas pueden contribuir a transformar estas percepciones.
SANTO DOMINGO, República Dominicana, jueves 22 de octubre de 2026. —La manera en que se habla de crianza, autoridad y disciplina influye en cómo la sociedad entiende y acepta determinadas prácticas contra niñas, niños y adolescentes. Con el propósito de examinar esta relación y promover narrativas que contribuyan a prevenir la violencia en el hogar, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reunió, en dos encuentros celebrados en días consecutivos, a distintos grupos de líderes de opinión de medios tradicionales, plataformas emergentes y otros espacios de influencia.
Este primer acercamiento tuvo como eje el Estudio sobre los determinantes asociados al castigo físico y la violencia psicológica contra niñas, niños y adolescentes en el hogar en República Dominicana, una investigación que analiza las creencias, las normas sociales y las expectativas que contribuyen a mantener estas prácticas de crianza.
Dicha iniciativa buscó abrir un espacio de reflexión sobre el papel que desempeñan periodistas, comunicadores, creadores de contenido y liderazgos comunitarios y religiosos en la construcción de percepciones sociales, así como identificar oportunidades para promover mensajes que reconozcan los derechos de la niñez y contribuyan a transformar las ideas que justifican la violencia como método de disciplina.
“Quienes participan en la conversación pública tienen la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a transformar las ideas que normalizan la violencia contra niñas, niños y adolescentes. Ningún niño o niña debería sentir miedo de quienes tienen la responsabilidad de cuidarle. No podemos seguir llamando disciplina a los golpes ni educación a la humillación. Que estas prácticas se hayan repetido de generación en generación no las hace aceptables», dijo Anyoli Sanabria, representante adjunta de UNICEF en República Dominicana.
Los encuentros contaron con la participación de dos grupos de líderes de opinión y representantes de distintos espacios de influencia. Durante la primera jornada participaron Ico Abreu, Lilliam Fondeur, Indhira Suero, Yadhira Pimentel, Luis Brito, Claudio Gómez, Néstor Estévez, Cristian Cabrera, Desirée Santos, Yolanda Martínez, Yiccet Bueno, Susana Gautreau y Jaime Ortega. Al segundo encuentro, se sumaron Amelia Deschamps, Juan Salazar, Jatnna Tavárez, Eileen Glass, Carlos Báez, Francisco Mendía, Millizen Uribe, Elianta Quintero, Zeny Leyva, Kirsis Díaz, Ronny Cruz, Johanny Quiroz, Nairobi Viloria y Omar Cepeda. Sus participaciones contribuyeron a generar un espacio de reflexión sobre el papel de la comunicación y los distintos liderazgos en la transformación de las creencias y expectativas sociales relacionadas con la crianza y la prevención de la violencia contra niñas, niños y adolescentes.
Las narrativas también influyen en las prácticas de crianza
El estudio identifica que las creencias sobre la obediencia, la autoridad adulta y el comportamiento esperado de niñas, niños y adolescentes pueden llevar a que el castigo físico y la violencia psicológica se perciban como formas legítimas de educar. Estas ideas, transmitidas entre generaciones y reforzadas por las expectativas sociales, pueden dificultar el reconocimiento de determinadas prácticas como formas de violencia.
En este contexto, la comunicación pública desempeña un papel fundamental. Los mensajes que justifican el castigo minimizan sus consecuencias o lo presentan como una práctica propia de la identidad cultural pueden contribuir a su normalización. Asimismo, una cobertura centrada únicamente en los casos más extremos de agresión puede invisibilizar otras formas cotidianas de violencia física y psicológica que también vulneran los derechos de la niñez y afectan su bienestar y desarrollo integral.
A su vez, el abordaje comunicacional de estos temas requiere ampliar la mirada, visibilizar las distintas formas de violencia y promover una comprensión de la crianza basada en el respeto, el acompañamiento y el establecimiento de límites sin violencia.
Una responsabilidad compartida para transformar las percepciones
La participación de actores con capacidad de influir en la opinión pública constituye una oportunidad para impulsar cambios en las normas sociales que sostienen la disciplina violenta. Los medios de comunicación, las plataformas digitales y los liderazgos de distintos ámbitos pueden contribuir a que las alternativas de crianza respetuosa tengan mayor presencia en la conversación pública y sean reconocidas como opciones viables para las familias.
En los espacios convocados por UNICEF se propiciaron reflexiones sobre cómo las narrativas que circulan en distintos ámbitos de influencia inciden en las expectativas sociales acerca de la crianza y cómo pueden contribuir a generar cambios. La iniciativa destaca la importancia de establecer alianzas que permitan comunicar de manera coherente con los derechos de niñas, niños y adolescentes y reforzar el mensaje de que la autoridad no necesita ejercerse mediante la violencia.
Los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025 evidencian la magnitud del desafío: el 54.9 % de los niños y niñas de 1 a 14 años experimentó algún método de disciplina violenta, pese a que solo el 12.1 % de las madres y personas cuidadoras considera necesario el castigo físico.
Estos hallazgos ponen de relieve la importancia de comprender no solo las decisiones y prácticas individuales, sino también las creencias y presiones sociales que influyen en las prácticas de crianza. Transformar estas percepciones requiere un esfuerzo sostenido que involucre a las familias, las instituciones, las comunidades y quienes contribuyen a formar la opinión pública.
A través de esta actividad de intercambio, UNICEF reafirma la importancia de promover una conversación pública que cuestione la normalización del castigo y contribuya a que niñas, niños y adolescentes crezcan en entornos seguros, con respeto a su dignidad y a sus derechos.
«Quienes influyen en la conversación pública pueden ayudar a consolidar una idea fundamental: criar sin violencia no solo es posible, sino que debe convertirse en una realidad cotidiana, no en una excepción», agregó Sanabria.

